La palabra que goza de peor fama dentro de una comunidad es, sin duda, la de derrama. Se trata de una cuota extraordinaria que nunca ha caído bien entre los vecinos, pues les obliga a hacer frente a una cantidad de dinero de la que no siempre se dispone. Sin embargo, hay actuaciones que, debido a su carácter urgente y a que no hay suficientes fondos ordinarios, exigen esta clase de sacrificios económicos por el bien del edificio.

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fuente: pisos.com

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